DECLARACION AMBIENTALISTA
Bogotá. 26 de febrero del 2009
II Congreso Nacional
de POLO
DECLARACION AMBIENTALISTA
Este momento de profunda crisis ambiental en su expresión alimentaria, financiera y climática es la manifestación más contundente de la insustentabilidad de los modelos de desarrollo económico adherido al capital globalizado, al sistema de producción con arreglos afines, y a la homogenización de un modelo cultural del ser humano, político y tecnológico de los países capitalistas.
Esta decadente estructura económica, simbólica y social tiene expresiones concretas en los modelos agroculturales fundamentados en los monocultivos, los agroquímicos y el petróleo; la extracción y el uso de minerales como bienes económicos escasos; el consumismo de materia y de energía especialmente de fuentes fósiles para modos de vida inicuos, e inequitativos; en injusticias distributivas en la falta de espacio habitacional urbano y rural para la recreación, el deporte, la cultura, para la reproducción social y ecológica digna para la mayoría de los seres humanos; en injusticias de uso por la vía de la destrucción de la base ecológica para el sustento de la vida, interfiriendo todo el ciclo tanto de los ecosistemas naturales de la tierra como los múltiples procesos de adaptación ecosistema–sociedad con sus respectivas secuelas de pobreza, hambre, destrucción y segregación. En este marco el conocimiento a través de la ciencia y la tecnología se han orientado a intervenir la naturaleza para servir a la sustentación de un modelo del gran capital y de ocupación de territorios cuyas consecuencias se manifiestan en el colapso ambiental, climático global y de la especie humana.
Lo “verde” emerge
en la actualidad como un horizonte imperativo ético. Pero lo verde
hay que distinguirlo del lavado de imagen referida al neoecocapitalismo
o ecologismo del capital, o de la vía triunfalista y desarrollista
de la tecnología. El ambientalismo demanda equidad distributiva ecológica,
económica, aboga por la igualdad social y la justicia ambiental.
RETOS Y PERSPECTIVAS PARA EL POLO EN MATERIA AMBIENTAL
Como avanzar en “ecologizar la política y politizar la ecología”:
- El PDA debe adoptar lo verde como su imperativo ético y de justicia ambiental (entendida como el campo teórico-práctico donde se articulan: la justicia social distributiva, la justicia cultural del reconocimiento y la justicia redistributiva de la ciencia y la tecnología).
- El PDA debe abogar por el conocimiento, la conservación de las dinámica ecosistémicas, por la vigilancia y control de las relaciones sociales económicas que no sean extractivistas y que no conduzcan a la acumulación de riquezas.
- El PDA debe discutir y elaborar cual es la propuesta político y ambiental en ruta a un nuevo orden planetario. No puede haber una sociedad sustentable y justa trasformando solo las tecnologías, o solo disminuyendo los niveles de consumo en el norte y aumentándolos en el sur, o implementando los macro-proyectos en el sur con sus grandes impactos ambientales, o promoviendo las energías renovables o la eficiencia energética, mientras deja intactas las estructuras político-económica y cultural valorativa existentes.
- El PDA tendrá que encaminar la orientación del accionar ambiental con sus integrantes y con los movimientos sociales a trascender la crisis civilizatoria contribuyendo a la construcción de nuevos valores y subjetividades colectivas que con la solidaridad y la reciprocidad enfrenten la competencia y el afán de lucro; que estimulen el aprovechamiento y relacionamiento colectivo y sustentable del espacio y la materia en contra de su apropiación privada; que impulsen el re-uso, el reciclaje y el rediseño frente al consumismo y de apoco contribuir a la construcción de un nuevo ser social y de un pensamiento ambiental.
- El PDA ha de encaminarse hacia la defensa de nuevos derechos como de acceso permanente, suficiente y gratuito al mínimo vital gratuito de agua y energía, de respecto de las cosmovisiones y la diversidad cultural, de equidad en la distribución de la atmósfera y de justicia climática.
- El PDA ha de abogar por la defensa de las soberanías de los pueblos alimentaria, energética y ecológica que son fundamento del paradigma de justicia ambiental y vida buena que estamos construyendo desde abajo.
- El PDA debe construir un pensamiento normativo y programático y no el relativismo multiculturalista de identidades aisladas, ni la armonización de intereses fragmentarios; por ello una política de alianzas y coaliciones entre movimientos sociales y corrientes políticas debe permitirnos enfrentar mancomunadamente el capitalismo rapaz. Nuestros procesos políticos deben combatir a nivel interno lo que criticamos del sistema capitalista que se sustenta en la injusticia simbólica arraigada en formas de representación, en formas de interpretación y en formas de comunicación inicuas, que refuerzan las injusticias sociales y económicas.
- El PDA debe desarrollar una educación ética-ambiental que faculte en la toma de decisiones políticas-económicas-sociales que permitan la emergencia de valores como la soberanía, la responsabilidad, el respeto, la solidaridad, la complejidad, la autonomía-heterónomia y la cooperación.
Demandamos que el movimiento ambientalista tenga en el PDA un reconocimiento y unas posibilidades de ser representado. Por cuanto el ambientalismo, en la medida que pide reconocimiento y demanda equidad distributiva para las generaciones venideras y para los otros seres vivos y no vivos e integra la lucha por la defensa de los territorios, por nuevas formas de economía, descarbonizada, de baja entropía, por la construcción de nuevas subjetividades en la lucha por el Buen Vivir, contribuye a la construcción de una nueva gramática de la política.
El ambientalismo construye
un proyecto político de alcance universal, en la medida que aboga por
la justicia ambiental, en formas como la demanda por el reconocimiento
de la deuda ecológica, la huella ecológica, las mochilas ecológicas,
las externalidades ambientales no previstas y otras categorías que
muestran las relaciones económicas colonialistas y la mercantilización
de la naturaleza; y lucha contra el racismo ambiental y por el reconocimiento
de diferentes identidades sexuales y étnicas, y clama por nuevas formas
de relación entre géneros y enfrenta al patriarcalismo, haciendo que
estas demandas todas, en su conjunto, sean compatibles con las luchas
políticas por la igualdad, la justicia y otras formas de construcción
de un mundo mejor para todos y todas.
INICIATIVA AMBIENTAL
ORGANIZACIONES NO GUBERNAMENTALES –AMBIENTALISTAS
MOVIMIENTO POR LA DEFENSA DEL AGUA