May 30, 2008 | General

Los Verdes Globales y la Iniciativa Ambiental

LOS VERDES GLOBALES Y LA INICIATIVA AMBIENTAL

Por: Hildebrando Vélez
Iniciativa Ambiental
07/05/08
verdes

Por una invitación especial de la Fundación Heinrich Böll, del Partido Verde alemán, estuve presente en la II Global Greens que tuvo lugar en Sao Paulo, Brasil, entre los días 1 al 4 de mayo de 2008. Era la segunda reunión global de los "Verdes"; la primera había tenido lugar en Australia, en 2001. En esta nueva oportunidad se encontraron delegados de partidos verdes de 80 países; un gran número de asistentes e invitados de corrientes políticas ecologistas y ambientalistas nos hicimos también presentes.

Fue para mi sorprendente encontrar tantos verdes tan vario-pintos: prestigiosos ideólogos y políticos como Alainz Lipietz, parlamentario "verde" en el parlamento europeo; delegaciones copiosas como la del partido verde mexicano con sus parlamentarios federales y regionales, sus alcaldes y regidores municipales y sus militantes del común; el partido verde de Taiwán con su colorida representación; el evolucionado partido verde brasilero; el partido verde de la unidad democrática de Republica Dominicana; el carismático senador Bob Brown, líder del los verdes de Australia; los verdes bolivianos y los verdes peruanos y, en fin, delegados y delegadas con quienes entablamos diálogos oficiales, y otros entre bambalinas, sobre asuntos de interés para el ambientalismo regional y mundial.

Sin duda, para cualquiera con algo de sensibilidad frente a la situación de crisis humanitaria en Colombia, no puede ser minimizada la relevancia que en este escenario y para esta corriente verde global tiene la imagen de Ingrid Betancourt. El partido Verde-Oxigeno se hizo miembro de esa corriente global en su primer congreso, en Camberra, Australia, en abril del 2001. No me corresponde calificar el papel político de este partido ni de quienes fueron o siguen siendo sus adalides, pero es honesto reconocer, especialmente cuando se relee el discurso de Ingrid de aquella ocasión, que es una mujer con un gran talante político, que bien le vale el que hoy sea reconocida como presidente honoraria de los Global Greens. La liberación de Ingrid es una demanda a todas las voces y en todas las lenguas. La presencia en este escenario de Luís Eladio Pérez, el parlamentario liberado por las FARC a principios de 2008, le dio un tono de exigencia al Acuerdo Humanitario que los colombianos deseamos.

Los temas abordados en los paneles plenarios y en los talleres de trabajo fueron diversos y con diversas profundidades. Sin duda, entre los temas se destacan los relacionados con la guerra y el armamentismo, con el cambio climático, la pérdida de biodiversidad, la democracia y la gobernabilidad, con las agendas políticas de los verdes en el gobierno y con la construcción de sustentabilidad. Además, desde luego, se discutió de los principios políticos que aglutinan esta corriente verde y de la estructura organizativa que quieren darse. No debo ocultar mi sorpresa sobre cómo, en algunos casos, los temas son puestos en debate con argumentaciones pobres y con muy poca profundidad, lo que me lleva a pensar que el ambientalismo popular tiene, en este sentido, mucho que aportar para radicalizar los análisis y las propuestas del "Global Greens" y que nuestra participación en esta corriente puede inyectarle algunos ángulos de análisis y de acción que le servirían para tender raíces hacia los movimientos sociales, hacerse más contundente en la movilización y socialmente más relevante.

Claro que tampoco puedo dejar de reconocer algunas enseñanzas obtenidas de inteligentes y profundas reflexiones aportadas por los panelistas y por los y las concurrentes:

En primer lugar creo, como alguien dijo allí, que para actuar políticamente frente a la gran catástrofe ambiental y frente a los problemas ambientales que el capitalismo está creando, nuestra mayor riqueza es la imaginación y, sin duda, el recurso más escaso es el tiempo. Debemos actuar contra el tiempo y desplegando al máximo nuestra imaginación y creatividad en la organización y en la construcción de soluciones e innovaciones sociales y culturales. La construcción de sociedades sustentables y de justicia ambiental es la apuesta que el ambientalismo popular deja clara en este contexto.


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El tema del cambio climático, abordado por varias comisiones y sobre el que hay una declaración oficial del Global Greens, me despejó algunas preocupaciones y me generó otras. No sabía que en el año 2003, a la altura de Nueva Escocia, en Canadá, se había presentado un huracán tropical, hecho anómalo que es síntoma de los cambios que está teniendo el régimen climático global; tampoco tenía conocimiento de la manera cómo se estaban alterando ya las rutas de navegación oceánica y la consecuencias que ello está teniendo para el comercio debido al cambio de dinámica en los puertos; no demora en llegar la primera cucaracha al polo, dijo alguien jocosamente al referirse a cómo las dinámicas de los insectos se han trasformado en la medida que el descongelamiento de los glaciares es acuciante: 2 millones de kilómetros cuadrados de hielo de los glaciares han desaparecido en los últimos 30 años, fenómeno que conlleva a su vez la liberación a la atmósfera del CO2 retenido. La predictibilidad que tenía el clima para los agricultores tradicionales hoy les deja en el desconcierto, ya nadie sabe cuándo vendrán las lluvias, cuándo habrán de plantarse las semillas, cuando será el momento para la siega. En fin, todos estos síntomas puestos en común dejan ver que es cierto el "Cataclima" que hemos advertido. Las consecuencias del cambio climático han de ser, y ya están siendo, peores que las propias guerras nucleares.

El tema de la ciudad y sus problemáticas de insustentabilidad fue uno de los que más se reiteró, acotando que algunos se limitan a atribuir tal insustentabilidad a la crisis ambiental sin escrutar a profundidad sus raíces en la crisis del modelo de producción y del modelo de desarrollo. Aspectos relacionados con la violencia social y la violencia urbana como fuerzas motrices de los modos de ocupación del espacio están presentes en el análisis; las limitaciones en la provisión de servicios públicos, sus costos y el crecimiento de sus coberturas no son ajenos a estos escenarios; tampoco lo es la ocupación del espacio urbano por actividades económicas informales que no en pocos casos resultan funcionales a las actividades económicas formales y les rinden ganancias; no faltó quien hiciera referencia a temas relacionados con el equipamiento urbano y su distribución inicua; también se hizo referencia a las velocidades de movilidad y a los sistemas de trasporte petroadictos y energívoros que deberían llevarnos a pensar la redensificación urbana, la reducción de las necesidades de transporte y nuevas formas de movilidad sin desdén por la bicicletas y la tracción humana; la polarización en los ingresos de los habitantes, es sin duda uno de los asuntos estructurales presentes en las reflexiones. De ahí que nos aceche la pregunta ¿Será posible que las ciudades puedan encontrar un camino para reestablecer el equilibrio entre ciudad y naturaleza? o definitivamente ¿será la mejor vía la reruralización de la sociedad?

Ahora bien, ante estos escenarios, uno se pregunta ¿para qué hacer crecer más la economía si lo beneficios que pudiesen socializarse tendrán que ir a curar las heridas de estas catástrofes? Sin duda la apuesta por el decrecimiento de la economía cobra entonces mayor sentido como una respuesta plausible, así mismo las apuestas de objeción al desarrollo y al desdesarrollo. Todas estas alternativas en construcción, convertidas en el lenguaje propio de nuestros pueblos, conducen a orientar las actividades económicas hacia relaciones solidarias y hacia la vida buena. ése es el reto de la economía que los ambientalistas queremos construir.

También, sin duda, encontré que a muchos de estos partidos y organizaciones políticas les aquejan preocupaciones similares a las nuestras, a las que tenemos en Iniciativa Ambiental. Muchos procesos de los que allí se representaban son propuestas organizativas nuevas, que enfrentan leyes y políticas excluyentes, izquierdas sectarias, derechas que se apropian oportunistamente de las reivindicaciones ecologistas y usurpan sus logros. Yo tengo claro que uno no puede sacrificar sus principios buscando hacer sólo lo que se puede o cree que puede hacerse o, peor aún, hacer sólo lo que se le permite hacer, pues en la búsqueda de la justicia y de la vida buena hay que transgredir los límites que oprimen y reprimen. Pero también entiendo que hay que tener la prudencia suficiente para aceptar que no siempre se puede hacer lo que uno quiere y sí, en todo caso decidir y propiciar que se decida con sentido de justicia acerca de lo que sí se debe y se puede hacer. Así lo entendí también de algunas de las reflexiones que hacían en los corrillos algunos de los delegados participantes. También vi que es una preocupación, que es la misma nuestra, la necesidad de que estas fuerzas políticas se doten de estructuras y formas organizativas más claras y definidas. No todos los participantes venían de partidos verdes, algunos proveníamos de movimientos y corrientes políticas que enarbolan propuestas verdes o ambientalistas. Entre estas fuerzas es normal que se inquiera sobre si ¿es más conveniente y correcto, por ejemplo, ser una corriente al interior de partidos más consolidados? o ¿será acaso mejor constituirse como fuerzas políticas con estructura y fisonomía propias? Estos dilemas están presentes por doquier, no son pues un endemismo, ni un localismo propio de nuestra Iniciativa Ambiental.

¿Cómo financiar un proceso de estructuración de una fuerza política? es sin duda uno de los mayores problemas que enfrentan y enfrentamos algunas de estas jóvenes fuerzas. Algunas apelan a dinero público a través de la legislación para partidos políticos; otros apelan a desarrollar proyectos que implementan como sus soluciones a problemas ambientales. Soluciones a estos problemas no están a la mano, pero las ideas tampoco son escasas y no lo es la fuerza de voluntad que anima a estas corrientes verdes que ahora germinan por doquier.

Finalmente, me gustaría retomar, a mi modo, las reflexiones de la delegada de la Iniciativa Ecologista de Argentina. Ella se preguntaba cómo nos ven los demás actores políticos y por qué el ambientalismo, que es una promesa política para la humanidad, no se percibe así por los electores. Sin duda le hallo razón a que a los ambientalistas se nos vea como gentes calificadas, con coherencia discursiva y capaces de resolver problemas del ámbito ambiental. Los poderes políticos y económicos nos ven como una amenaza, pues ponemos en cuestión las limitaciones de la racionalidad tecnológica y económica. Pero los electores y nuestros propios pares políticos no nos perciben con capacidad de asumir los retos de la política en su totalidad, y yo creo que ello se debe a que no hemos dejado ver con claridad que la apuesta ambientalista es una apuesta estructural, que no es una apuesta para enverdecer el modelo como lo presentan las corrientes conservacionistas o ecoeficientistas, sino que la apuesta del ambientalismo, la apuesta de los verdes, está orientada a trasformar el conjunto de la sociedad, y que es este precisamente su profundo sentido político. Por eso, hoy más que nunca estoy convencido de la necesidad de fortalecer la Iniciativa Ambiental como una corriente política del ambientalismo popular. Nuestro paso siguiente será solicitar, bajo un estatus especial de organización no partidaria, nuestra adhesión a los Global Greens, allí tenemos que conquistar nuestro propio lugar.