Feb 28, 2008 | General

Elementos Políticos y Programáticos de Iniciativa Ambiental. Parte 2

Elementos políticos y programáticos. Aportes desde Iniciativa Ambiental.

Por: Hildebrando Vélez
27/06/2007



6. Las ciudades.

78.La crisis ambiental es expresión por una parte de la incapacidad de hacer confluir los intereses del mundo del trabajo con los del capital y por otra de la incapacidad de los capitalistas para poder expresar y representar los intereses de las generaciones futuras, al reducir sus motivaciones al lucro inmediato, dilapidando y destruyendo los factores de producción: energía-trabajo, naturaleza y espacio. Las ciudades son expresión de esta situación tanto en los órdenes regionales como globales, y resultan insostenibles e insustentables por excelencia al constituirse en grandes “máquinas” de producción de entropía. Según un informe elaborado por el Fondo de las Naciones Unidas24 para la población (UNFPA), más de la mitad de la población mundial vivirá en las ciudades en el 2008 y este número seguirá creciendo rápidamente, para llegar a 4.900 millones en 2030. Así mismo estima que en 2030, un 81% de la población urbana mundial vivirá en los países en desarrollo, y un 70 por ciento en África y Asia. Quizá mientras las ciudades concentrarán a los más empobrecidos los ricos se irán a las áreas periurbanas, donde haya más verde y menos hambrientos golpeando las puertas.


79.Toda ciudad está hecha según unos intereses y según ellos se relacionan los seres humanos en el mundo del trabajo, se usa la naturaleza y se distribuye y ocupa el espacio. Son las dinámicas de distribución-acumulación de poder económico, político y social que determinan los niveles de concentración y hacinamiento de los ocupantes -que no son los habitantes porque habitar es distinto de ocupar-. La definición de esos intereses y su materialización es lo que constituye el proceso político. El ambientalismo se propone formas de ocupación del espacio que no estén orientadas a la valorización, a la plusvalía y la renta de la tierra sino a mejorar el bien-estar y el bien-ser de las gentes.


80.Los procesos de valorización del espacio de las ciudades poseen historia y han seguido el ritmo de la evolución de los modos de producción y de los modelos de desarrollo. Nuestras ciudades son resultado y síntesis compleja de los modelos indígenas precolombinos, del saqueo invasor, de la colonia con sus mitas y resguardos, de la renta de las haciendas, de las violencias que han acompañado las formas de acumulación simple y el fordismo, de las formas de plusvalía relativa y el débil desarrollo de la industria petroquímica, de las formas de acumulación de la época de la informática y de la renta bancaria desmesurada, de los estilos mafiosos de todos los tiempos, incluidos los impuestos por el imperio mafioso de Norteamérica. Muchas ciudades nuestras son también hijas de la narcoeconomía y del intervencionismo extranjero, norteamericano principalmente; son hijas de la especulación y el dumping de espacio urbano por parte de los pocos grandes urbanizadores; esta es también la historia de las formas de producirse y representarse diferentes tipos de contaminación. Es reconociendo estas formaciones históricas que surgen los objetivos concretos de la sustentabilidad en las relaciones urbanos-rurales-agrarias.


81.La historia del uso del espacio urbano ha dejado huellas en la ciudad y aún, en las ciudades del Sur, muchas formas apropiación del espacio que predominaron en el pasado se encuentran vigentes. Así sucede con las diferentes formas de trasporte. Mientras las nuevas formas de trasporte proporcionan un aumento de velocidad y reducen la perspectiva, aún encontramos formas de trasporte de tracción animal en muchas ciudades. También la historia del uso de la energía deja ver que aún se sigue usando leña como fuente de energía en muchos hogares urbanos.


82.En la evolución de las formas de contaminación se observa que de ser principalmente orgánica llegó a ser industrial y hoy es una mezcla de esas con la contaminación lumínica, dromológica, electrónica -por los usos del ciberespacio y del espacio electromagnético. Esta evolución parece ser a su vez un proceso de autodestrucción.


83.Ahora bien, somos las gentes las que construimos los paisajes; gentes que venimos de cualquier parte, emigrantes permanentes, gentes con el trasteo al hombro, como lo mostraba la película colombiana “La casa del caracol”. Seres que llevamos sobre la piel tatuadas historias de desplazamiento o de privilegio. Fuereños asimilados o excluidos, son presencias que distinguen la ciudad. Identidades polimorfas, pliegues y contrastes de sujetos y procesos de subjetivación consabidos e inesperados. Un pequeño grupo cultivado en colegios bilingües y Universidades del Norte del Continente y, otros, las mayorías desposeídos de capital cultural y analfabetas funcionales cultivados en el rigor de la temperie, templados en las calles del rebusque y en noches de acecho. Ciudades donde la cotidianidad de muchas gentes no trascurre en viviendas para habitar sino en recintos para atrincherarse buscando sobrevivir.


84.Hay una ciudad de la que se emplean minerales y materiales que no vemos sino cuando son extraídos; una ciudad de fluidos ocultos, aguas subterráneas y conductos de alcantarillado. Una ciudad donde la vida también trascurre en establecimientos nocturnos donde hay prostitución de todas las edades y sexos. Oculta en la ciudad urbana hay también una ciudad rural.


85.Se mezclan las condiciones materiales y de infraestructura, incluida la estructura ecológica: la urbs, con las instituciones: la polis y con los ciudadanos que establecen relaciones sociales entre ellos: el civitas. De esta mezcla compleja surgen relaciones jerárquicas entre territorios y entre gentes que habitan territorios. Estas jerarquías se expresan en los poderes político y económico, en los tipos y modos de consumo y hasta en los índices de felicidad.


86.A partir del analisis de la historia del paisaje y de los territorios que se ha esbozado puede afirmarse que los problemas ambientales no consisten esencialmente -y subrayo esencialmente para que no se pierda de vista que también nos enfrentamos a ellos- en las emisiones de gases contaminantes de las gasolinas con plomo, o en los sistemas inapropiados de manejo de residuos, o en el tratamiento de las aguas servidas y su separación de las aguas lluvias, o en la urbanización de los humedales. No, estos son sólo algunos síntomas. La crisis ambiental de las ciudades deviene, y esto es lo esencial, de la incapacidad de adaptación del modelo de producción, del modelo de desarrollo y del sistema económico, con los sistemas ecológicos.


87.Ahora bien, debemos sacar conclusiones prácticas de nuestro analisis. Se esperaría que las propuestas que se hicieran fuesen por ejemplo, que se aumente la inversión de ambiental de la ciudad, (educación, gestión, campañas, zonas de manejo comunitario, etc.), o que se mejoren las variables físico bióticas (aire, ruido, etc.), que se modifiquen las tasas ambientales proporcionalmente con los excedentes económicos fruto del uso del patrimonio natural (agua, espacio, etc.), o que se implanten incentivos para la creación de empleos ambientales (vivienda ecológica, reciclaje, energía solar, materiales biodegradables, restauración de ecosistemas urbanos, mantenimiento de parques, etc.), etc. Estos lugares comunes son plausibles. Ya se ha dicho que hay que fortalecer los mecanismos de control ambiental y de transparencia de las instituciones y de la contratación pública. Incluso que hay que fortalecer la veeduría ciudadana. Se ha dicho que hay que impulsar la defensa del patrimonio y de las empresas de la ciudad.


88.También sin duda habrá medidas que un gobernante pudiera tomar para redireccionar de manera sustentable la ciudad. Algunas medidas que pueden ser inmediatas y que sustentan una reforma urbana serian por ejemplo, establecer programas públicos de ocupación transitoria o permanente de inmuebles desocupados, así se disminuiría la presión y especulación de los sectores inmobiliarios; se debiera ocupar los llamados lotes de engorde para uso en agricultura urbana; teniendo en cuenta que así como la cantidad de iglesias no se traduce en más piedad y solidaridad tampoco más camas en los hospitales representa que haya un mejor estado de salud ni más restaurantes que haya menos hambre. Se requieren programas de soberanía alimentaria concertados con los sectores de campesinos, se requieren prácticas sanitarias preventivas.


89.Pero ir al fondo del asunto se requiere refundar valores comunicacionales y reorientar los fines de las relaciones humanas en orden a encontrar nuevos medios de socialización con gusto por la vida, por la música, por la plástica, por la ecología, en otras palabras, una revolución cultural que permita crear y desarrollar subjetividades inauditas, nunca vistas, nunca sentidas. Acá hay una tarea de la nueva política en la ciudad. Para ello es indispensable fortalecer nuevos actores sociales de medios de comunicación independientes, grupos de caminantes, de artistas, de cicloactivistas, de cineastas y videístas. Hay que trasformar los medios y la velocidad con que se transita la ciudad: La velocidad a la que quisiéramos ir, siempre que fuéramos para algún lado, no tendría que ser más de treinta kilómetros por hora, y mejor en bicicleta.


90.Se requiere una urbe hecha para que dure y apropiada para que se trasformen las estructuras de significación socialmente compartidas. La urbe debe orientarse a nuevos fines de sostenibilidad y justicia, posibilitando enaltecer los valores de la vida y la práctica cotidiana de justicia. Desde luego que la urbe debe servir para la polis, para que se fortalezca el compromiso político de los ciudadanos, para que se dispongan las voluntades a establecer relaciones humanas con base en principios ambientalistas de los que se ha hablado. Estamos hablando de hacer de la existencia una obra, esto es definir y practicar un nuevo arte de vivir.


91.Reapropiarse del territorio creando nuevas territorializaciones, donde se busque la sustentabilidad en la distribución del espacio, su ocupación y poblamiento; de manera que se reordenen las mediaciones instrumentales de la producción, distribución y el consumo de bienes y servicios. Esto traerá consigo la democratización del acceso a las potencias tecnológicas del mundo contemporáneo.


92.Estamos pues proponiéndonos transitar, esta es condición de la nueva ciudad; transitar no disciplinadamente como en las cárceles y en los cuarteles, ni transitar como mecanismo de engranaje productivo, sino transitar poéticamente, transitar como constructores de nuevas y distintas posibilidades estéticas y de relaciones sociales. Transitar por los polis-topos, por las redes polimórficas, por las vecindades, por los espacios reterritorializados, por los archipiélagos urbanos, por las redes- no cárceles. Esta es la diferencia entre espacio y lugar y, podría decirse, que de la idea de ciudad como espacio pasamos a la idea de ciudad como lugar y como territorio.


93.Estamos proponiendo de manera definitiva que en estas urbes, ya casi megalópolis, deben emprenderse nuevos procesos de producción y apropiación-reapropiación del espacio de manera colectiva y solidaria. Recuperar la ciudad para la sociedad. Articular los habitantes urbanos y rurales y dar curso a unas nuevas formas de territorialidad, de distribución social del espacio.


7. Soberanías y gobierno.

“Los dirigentes políticos liberales y conservadores son una bola de canallas, incapaces de poder dirigir a un pueblo patriota y valeroso. Hemos abandonado a esos directores y entre nosotros mismos, obreros y campesinos, hemos improvisado a nuestros jefes” General Augusto Cesar Sandino.


7.1. Soberanía ecológica.

94.La soberanía se ha erosionado siguiendo al menos uno de los siguientes caminos:

  • Haber sido negada en las colonias por los colonizadores, como podemos constatar que lo ha sido en América, en África y en otras partes del mundo.
  • Haber decaído en los estados nacionales al no poder ocuparse el Estado del bienestar de los ciudadanos.
  • Haber pasado a manos de organismos multilaterales-trasnacionales, donde la presencia de las naciones empobrecidas y periféricas se ve sometida por los condicionamientos de las naciones enriquecidas.
  • Haber sido conculcada por el enorme poder que adquieren las CTN por encima de los propios estados-nación.
  • Haber quedado atrapada por intereses particulares de las clases dominantes y de los capitalistas nacionales y extranjeros.

95.Frente a esta debacle de la soberanía como se ha entendido, una nueva soberanía ha venido siendo asumida como propósito por las luchas sociales a favor de la construcción de otro mundo posible y enfrentando la globalización capitalista. Así por ejemplo lo enseñan las dinámicas de importantes organizaciones mundiales como la Vía campesina y amigos de la tierra que propugnan por la soberanía alimentaria y por la soberanía energética. Por ello proponemos una definición de trabajo de soberanía:


96.Proponemos que se entienda por soberanía popular el poder auto-constituyente (que fija sus propias reglas y las acata) de los pueblos, los desposeídos y los desterrados; orientando su capacidad de autogobernarse y crear nuevas instituciones y nuevas relaciones económicas y sociales para edificar un mundo sustentable entre los seres humanos y con los ecosistemas. Se sustenta en la unidad de los pueblos.


97.Ahora bien la soberanía ecológica como expresión de la soberanía popular se fundamenta en principios de respeto por la vida y la libertad. Estos principios guían nuestro accionar político. Abogamos por el respeto al derecho de los humanos a vivir dignamente, a la vez que asumimos el compromiso de proteger las condiciones ecológicas que hacen posible la vida en el planeta.


98.Ya hemos dicho que el ambientalismo reconoce la dignidad de los demás seres, incluidos los seres espirituales que custodian los lechos de los ríos, que protegen las montañas, que cuidan a nuestros ancestros; seres espirituales que definen muchas de nuestras culturas. Pero además, sabiendo que la dinámica de los ecosistemas puede contribuir a construir un sentido más profundo del vivir humano, el ambientalismo defiende una ecología que conserve las especies amenazadas por la racionalidad económica y por las relaciones sociales inicuas y de esta manera se preserve condiciones para que la humanidad pueda engendrar escenarios para la creación y el desarrollo de nuevos sujetos, de subjetividades inauditas nunca vistas y nunca sentidas. Abogamos por la protección, permanencia, conocimiento y aprovechamiento de la Biodiversidad para la justicia intergeneracional, para la preservación de la diversidad física, cultural y cosmogónica.


99.En consonancia, no podemos evitar afirmar que nos oponemos a los procesos de privatización del patrimonio hídrico de los pueblos, que impulsamos la conservación de fuentes hídricas y nos oponemos a que la naturaleza sea usada como arma contra los cuerpos y las mentes de las gentes.


100.Ahora bien, realizar el programa significa gobernarlo. Pero el gobierno de hoy es, como sostiene Michel Serres, una actividad que se parece más a la cibernáutica, pues ha de ser sensible a todo cambio en la temperie. Son los cambios del mundo en el que habitamos los que nos dan las señales para gobernarnos y esos cambios anuncian que la tierra está herida de muerte y que los gobiernos deben procurar sanarla. Realizar y gobernar nuestras promesas es una tarea de sanación, que reestablece las relaciones entre el cuerpo, el espíritu y el territorio, y se orienta a favorecer la reproducción social y natural con justicia y democracia. La clave del buen gobierno es más que la participación -de la que tanto se habla y poco se practica-, el involucramiento de la sociedad en la realización de los proyectos de vida esbozados. Gobernarse no sólo es hacerlo desde las instituciones sino también desde las distintas y multiformes estructuras de poder de la sociedad, y a veces a pesar de las instituciones.


101.Procuramos pues que el gobierno se ocupe holísticamente del territorio. Queremos gobiernos erigidos con ética de vida para la vida y capacidad para gobernar en la diversidad, trasformar los conflictos y resolver los problemas. Procuramos construir gobiernos soberanos y autónomos y para fortalecer procesos de territorialización sustentables impulsamos una descentralización con perspectiva solidaria y articulación entre regiones.


102.La voluntad política que exhortamos afianza los principios políticos que enunciamos y busca la convergencia de voluntades como potencia multiplicadora y sinérgica, en el que cada cual ya no es cada cual, de manera individual y anárquica, y el movimiento es un hecho colectivo que puede ser escenario de convivencia de muchas minorías e individuos aliados, con fines comunes y prácticas colectivas. La dinámica que generamos no es la suma mecánica de las partes, que se presume constituye la mayoría, una imaginaria mayoría. Hablamos de la creación de una fuerza social, que se nutre de las fuerzas de todos pero que tiene su propia manera de existir. Sin embargo, no sobra señalar, que el respeto que tenemos por nuestras particularidades no admite el extremo que deslegitime o resquebraje el espíritu de unidad que estamos fraguando.


103.Buscamos una democracia participativa y comunitaria pero no desconocemos que sea necesario mecanismos de representación para el funcionamiento de la democracia. Bajo el principio de la subsidiariedad económica, aspiramos a que se tomen las decisiones en el nivel más bajo de la estructura de los poderes de la sociedad.


104.Para el mejor gobierno y autogobierno de la sociedad impulsaremos y trabajamos por organizaciones descentralizadas, flexibles, desjerarquizadas, simbióticas, efímeras, independientes del Estado, y de los poderes financieros y económicos, basadas en vínculos directos y solidarios y no en la competencia ni en el lucro. Trabajamos por redes de iniciativas conectadas de manera autónoma y con identidad propia. Trabajamos por estructuras organizativas para la lucha política.


105.La democracia se concreta en el acceso a los medios de comunicación y la libertad de expresión política e ideológica. Procuramos entonces comunicación e información para la ilustración y no para la dominación, ni la guerra.


7.2. Soberanía alimentaria.

106. Se estima que hay más de 800 millones de personas que padecen hambre en el mundo, no obstante ya en noviembre de 1996 la FAO, en la reconocida Declaración de Roma sobre la seguridad alimentaria mundial promulgada por la Cumbre Mundial sobre Alimentación, reafirmó “el derecho de toda persona a tener acceso a alimentos sanos y nutritivos, en consonancia con el derecho a una alimentación apropiada y con el derecho fundamental de toda persona a no padecer hambre”.


107.La soberanía alimentaria no se identifica con la seguridad alimentaria y ni con la ayuda alimentaria pues, por ejemplo, a África, como estrategia de penetración de las trasnacionales, se ha enviado ayuda alimentaria con productos transgénicos, y Argentina, en aras de la seguridad alimentaria, se transformó en un exportador de soya.


108.El reciente (febrero de2007) foro mundial de Nyéléni, en Mali África, que reunió más de 500 representantes de 80 países, de organizaciones de campesinos y campesinas, agricultores familiares, pescadores tradicionales, pueblos indígenas, pueblos sin tierra, trabajadores rurales, emigrantes, pastores, comunidades forestales, mujeres, niños, jóvenes, consumidores, ambientalistas, y movimientos urbanos declaró a favor de fortalecer el movimiento global para la soberanía alimentaria.


109.En correspondencia con esta dinámica de los movimientos sociales acogemos la definición de soberanía alimentaria entendida como el derecho de los pueblos a alimentos nutritivos y culturalmente adecuados, accesibles, producidos de forma sostenible y ecológica, y su derecho a decidir el propio sistema alimentario y productivo. Esto pone a aquellos que producen, distribuyen y consumen alimentos en el corazón de los sistemas y políticas alimentarias, por encima de las exigencias de los mercados y de las empresas. Defiende los intereses de, e incluye a, las futuras generaciones. Nos ofrece una estrategia para resistir y desmantelar el comercio libre y corporativo y el régimen alimentario actual, y para encauzar los sistemas alimentarios, agrícolas, pastoriles y de pesca para que sean gestionados por los productores y productoras locales. La soberanía alimentaria da prioridad a las economías locales y a los mercados locales y nacionales, y otorga el poder a los campesinos y a la agricultura familiar, la pesca artesanal y el pastoreo tradicional, y coloca la producción alimentaria, la distribución y el consumo sobre la base de la sostenibilidad medioambiental, social y económica. La soberanía alimentaria promueve el comercio transparente, que garantiza ingresos dignos para todos los pueblos, y los derechos de los consumidores para controlar su propia alimentación y nutrición. Garantiza que los derechos de acceso y a la gestión de nuestra tierra, de nuestros territorios, nuestras aguas, nuestras semillas, nuestro ganado y la biodiversidad, estén en manos de aquellos que producimos los alimentos. La soberanía alimentaría supone nuevas relaciones sociales libres de opresión y desigualdades entre los hombres y mujeres, pueblos, grupos raciales, clases sociales y generaciones.


110.Estos propósitos animan las luchas por reformas agraria-acuaria-rural-urbana para garantizar la perdurabilidad de los agroecosistemas, para garantizar la soberanía alimentaria, para que los trabajadores rurales y urbanos tengan derecho a la tierra, al agua, a las semillas y a comer en paz, frugal y placenteramente.


111.Impulsamos que se realicen programas de Agroecología a gran escala y que el agua este disponible prioritariamente para la agricultura de alimentos. Impulsamos el manejo y aprovechamiento sustentable del bosque y la selva a escala apropiada, priorizando las fuentes alimenticias para sus habitantes.



7.3 Ecología del Discurso.

"Así como existe una ecología de las malas hierbas, existe una ecología de las malas ideas."

Gregory Bateson.

112. En la construcción de una nueva civilización ha de enfrentarse los procesos de dominación históricos a que hemos estado sujetos, particularmente los pueblos del Sur, de los países llamados de periferia, que hemos sido seculares colonias económicas e intelectuales. Este es un asunto que reverbera en nuestras conciencias: la dominación se ha ejercido en el orden económico y también en los procesos de formación de la subjetividad (relaciones culturales y mundo simbólico) y de las relaciones sociales (sujetividad). No sobra repetir que la búsqueda de un cambio civilizatorio significa también la superación de esta dominación.


113.El ambientalismo se propone pues confrontar la racionalidad positivista y el utilitarismo, donde la naturaleza sólo sirve a nuevas formas de valorización, acumulación y control por parte del capital. La lucha del ambientalismo es una lucha por mantener la esperanza y contra la perdida de utopía.


114.Hemos de enfrentar el absolutismo conceptual y el dogmatismo político. Las teorías de la complejidad pueden surgir como apropiadas para el análisis de las múltiples aperturas en las relaciones entre ecosistema y cultura, y frente a la disolución de la separación cartesiana entre sujeto y objeto; sin embargo, siempre habrá que estar atentos para que en nombre de la complejidad no se nos cuelen ni la pereza ni la grandilocuencia intelectual. Pero así mismo somos respetuosos y valoramos y buscamos asumir los conocimientos y saberes ancestrales y futuros que contribuyan a la sustentabilidad local-global.


115.Buscamos asegurar que el conocimiento y los saberes contribuyan al despliegue pleno de las potencialidades y los sentidos humanos. Acá entendemos que no se trata de procurar intercambios de saberes sino la predominancia de saberes para la sustentabilidad y no de la ganancia, y que no se emplee la investigación para la industria militar, ni la guerra. Esto conlleva a estrategias de adaptación de tecnología; tener derecho a hacer transparente y desarmable la tecnología (de caja de cristal) y difundir el conocimiento científico para beneficio de la sociedad sin hacer de él otra mercancía. Esto implica que debemos defender los derechos de conocimiento y usarlo para beneficio de los pueblos y no de la acumulación monetaria.


116.Orientamos nuestras tareas de educación ambiental a la crítica de la racionalidad económica y los modelos de desarrollo prevalentes, a alentar la reestructuración de los saberes, a desarrollar los sentidos humanos y sus sensibilidades, al despliegue de la razón estética, a la edificación de relaciones sociales justas, a la democratización del capital cultural y al dialogo entre los saberes y los conocimientos; al diálogo transcultural; al desarrollo de la técnica apropiada a nuestras realidades diversas y heterogéneas.


117.El ambientalismo no se corresponde con la huida de la tecnología, sino que procura mutaciones técnico científicas compatiblemente con la sustentabilidad y la justicia, para lo cual impulsamos el desarrollo de tecnologías apropiadas y limpias con alto uso de la creatividad del trabajo humano. Nos proponemos refundar los valores y los fines de las relaciones humanas y la producción, siendo allí donde la ciencia y la técnica pueden representar un papel renovado, en una “modernidad reestructurada”.


118.Nuestro programa política da importancia substancial a la formación y distribución del capital cultural y eso se expresará de manera clara en los presupuestos y finanzas públicas. Trabajamos por una universidad y una escuela con los pies en la Tierra.


119.Una tarea inmediata de los gobiernos de los ambientalistas será la alfabetización ambiental con miras al impulso de un ambientalismo cotidiano y para un cambio cultural y civilizatorio al alcance de todos.


7.4. Soberanía Energética

¡Éter divino, vientos de rápidas alas, aguas de los ríos, sonrisa innombrable de las olas marinas! Tierra, madre común, y tú, Sol, ojo al que nada se oculta, yo os invoco en este lugar: ved lo que un dios se ve obligado a sufrir por obra de los dioses.
Prometeo encadenado.

Tragedias de Esquilo.


120.Reconocemos la profunda relación que hay entre energía y vida y que en la definición del futuro de nuestra sociedad es clave la definición de unas políticas y de unas estrategias en el campo de la energía. Nos proponemos evitar acrecentar la amenaza que las formas desaforadas de explotación y consumo de fuentes energéticas, particularmente fósiles y nucleares, traen sobre la vida. Esto lo afirmamos en la medida que asumimos que existe una inconmensurabilidad de los valores culturales y éticos y que es imposible que haya compensación frente a la destrucción de la vida.


121. Ya hemos mostrado que la teoría económica neoclásica dejó de lado los límites de la naturaleza, y su esencia de acumulación privada le alejó de la posibilidad de reconocer los límites sociales, tecnológicos y materiales del mundo que habitamos. Por ello en nuestro programa cobra importancia la relación entre termodinámica y economía, relación que sembraron, entre otros, Boltzman y Podolinsky en los años 80 del siglo XIX; Lotka y Soddy en los años 20, y Nicolas Georgecou-Roegen en los 70, del siglo pasado.


122.La comprensión de tales relaciones nos lleva a trabajar por trasformar la balanza energética hacia energías alternativas, livianas, de fuentes renovables y de alta calidad de entropía, que estén bajo el control de la gente. La energía solar es sin duda la mejor fuente de energía y ella se acumula mediante fotosíntesis. Sin embargo, esta afirmación dista de ser una aceptación acrítica del impulso descabellado que se da actualmente a los agrocombustibles, mal llamados biocombustibles. Este asunto lo hemos tratado ya en otros contextos.


123.Los análisis políticos deben reconocer los problemas de distribución económica-ecológica y la deuda ecológica, particularmente de CO2. Reconociendo que el modelo petroadicto con todas sus características está en la raíz de los problemas político-energéticos hemos de procurar que haya descentralización tanto en las fuentes de aprovechamiento de energía como en su administración y gobierno, de manera que el mayor peso de las decisiones esté en las comunidades y gobiernos locales. La solidaridad y la reciprocidad contribuirán a vencer la escasez originada en la distribución natural-geográfica de las fuentes de energía primaria. La soberanía, la autonomía y la autodeterminación son constitutivas de los procesos de decisión sobre el modelo energético y la apropiación colectiva y sustentable de los beneficios energéticos y son criterios sustanciales de nuestra política energética.


124.Una sociedad sustentable debería pensar en una civilización pos-petrolera, ello conllevaría a estimular a quienes se proponen ese tránsito, a quienes producen su propia energía y cambian su forma de movilizarse Impulsamos sistemas de trasporte masivo, que desarrolle el uso de los trenes para las grandes distancias, que privilegien el uso de la bicicleta, con vehículos públicos que se mantengan en un rango de velocidad no letal (hasta 30 Km./hr), y que renuncien al uso de los combustibles fósiles, de la centrales nucleares y de las grandes hidroeléctricas.


[Fin del documento]