Elementos Políticos y Programáticos de Iniciativa Ambiental. Parte 1
Elementos políticos y programáticos. Aportes desde Iniciativa Ambiental.
Por: Hildebrando Vélez
27/06/2007
1.Contexto nacional e internacional.
“La pobreza y la impotencia de la imaginación nunca se manifiestan de una manera tan clara como cuando se trata de imaginar la felicidad. Entonces comenzamos a inventar paraísos, islas afortunadas, países de cucaña. Una vida sin riesgos, sin lucha, sin búsqueda de superación y sin muerte. Y por lo tanto también sin carencias y sin deseo: un océano de mermelada sagrada, una eternidad de aburrimiento. Metas afortunadamente inalcanzables, paraísos afortunadamente inexistentes.”
Estanislao Zuleta.
1.Hay cada vez más evidencias de las indeseables consecuencias sociales y antiecológicas del capitalismo y su actual expresión neoliberal. Ellas son expresiones de la crisis de una civilización dominada por la codicia y la acumulación capitalista: crisis de los mitos, tabúes y fetiches que hacen insustentables las relaciones dominantes entre cultura y ecosistemas. Los niveles de asimetría e iniquidad en el acceso a las riquezas materiales y a los bienes ambientales son vergonzosos. Las guerras por el control de los materiales y fuentes de energía estratégicos son cada vez más cruentas y frecuentes. Los mensajes que en 2007 ha emitido el Panel Intergubernamental de Cambio Climático no dejan duda sobre la existencia de ese fenómeno y sobre las consecuencias que acarrea y acarreará de no revertirse sus causas de manera inmediata. La desertificación y el rendimiento decreciente de las tierras agrícolas llegan a niveles intolerables que hacen dudoso y anti-económico su futuro uso. Las alternativas que el capital propone ponen en riesgo la permanencia de la vida, al menos tal como hoy la conocemos; así sucede por ejemplo con la liberación inescrupulosa de OGM (organismos genéticamente modificados). Las tierras disponibles son objetivo económico para las grandes industrias forestales, de monocultivos agroindustriales y de agocombustibles, amenazando con una hambruna global. La destrucción de las selvas, los manglares y los ecosistemas de montaña, particularmente presionada por los afanes de la productividad, la competitividad y la acumulación de capital, no se detiene. La pérdida acelerada y definitiva de especies vivas es dramática: diez especies vivas desaparecen cada día sin remedio y el 90% de las especies de peces para la alimentación humana ha desaparecido en los últimos 50 años. Las industrias extractivas (mineras, petroleras y madereras), que usan intensamente las aguas, destruyen día a día inmensas reservas hídricas freáticas y de escorrentía. A su vez, la privatización del agua en manos de compañías trasnacionales y, en algunos casos, con socios nacionales, profundiza la pobreza y la pérdida de calidad de vida para los seres humanos y los ecosistemas. Mientras el agua privatizada se vende embotellada generando grandes utilidades, más de la mitad de la población mundial carece de acceso a sanidad básica, haciendo más incidentes enfermedades fatales.
2.Las relaciones sociales patriarcalistas, colonialistas y capitalistas -que caracterizan la civilización dominante-, así como las formas como se ocupa el espacio y la manera insostenible de usar la naturaleza hacen inevitable que pensemos en un cambio civilizatorio y no solamente de modo de producción. En razón a esta posición que aboga por el cambio civilizatorio es que podríamos decir que quizás los ambientalistas, como otros movimientos sociales y políticos, estamos situados en un lugar que obviamente no es derecha, pero que sí no es obvio que sea izquierda, sino más bien una posición holística: abajo y arriba y adelante y atrás, como podría entenderse desde la condición indígena que nos lleva a las raíces.
3.Nuestra búsqueda es la antípoda del pacto que constituye la institucionalidad internacional y que está supeditado al propósito de salvaguardar y dar seguridad a los intereses de los sectores más poderosos del capital nacional y trasnacional: el pacto corporativo. Por fuera de este pacto están hoy grandes masas de población y está la sustentabilidad del planeta. Las repercusiones son evidentes a todas las escalas.
4.En Colombia, para dar cabida a este pacto se procede, entre otras medidas, al desmonte paulatino del Sistema Nacional Ambiental, SINA, que había surgido como fruto de luchas de conservacionistas y ambientalistas de los años setenta y como producto del reconocimiento que el Sistema de Naciones Unidas se había visto obligado a admitir de la importancia de la sustentabilidad para alcanzar un desarrollo equitativo y justo. Sin embargo, esa promesa de desarrollo y la institucionalidad que habría de servir de soporte están desvirtuadas y reducidas a retórica. A cambio se ha venido imponiendo la apropiación privada de los bienes comunes y del patrimonio ecológico de los pueblos por parte de poderosos sectores económicos, al tiempo que la institucionalidad, cuando pervive, ha quedado sujeta a su servicio.
5.Como parte de estos mecanismos que aseguran el pacto corporativo y pretextan garantizarnos la seguridad están los acuerdos comerciales y los tratados de inversiones que ponen en juego las soberanías de los estados. Ellos tienen como resultado que la única seguridad garantizada es la de las elites económicas, mientras el patrimonio ambiental y la seguridad social, que constituyen también la seguridad, quedan en manos del lucro egoísta que invade el planeta.
6.Ahora, bajo el reino del neoliberalismo, las leyes del mercado, que son la abolición de todas las reglas, supeditan las leyes que persiguen justicia. Tanto a nivel nacional como internacional quienes concentran los privilegios legislan para protegerlos, pactan políticas en su favor; se reparten el mundo, la biodiversidad y la naturaleza. Las instituciones bajo su control trasfieren derechos que han sido de los pueblos a los gobiernos de turno y a las trasnacionales, lo que a la postre concentra más el poder en sus manos. Es una historia conocida.
7.De ahí que la propuesta política de los ambientalistas colombianos, que se expresa en Iniciativa Ambiental (IA), esté orientada a frenar y erradicar ese modelo civilizatorio patriarcal y hoy petroadicto del que son fruto esas calamitosas evidencias. Ni el libre mercado ni tibias reformas económicas liberales podrán detener el colapso, pues ellas jamás se opondrían a la propia esencia productivista, individualista y enajenante del capitalismo.
8.Iniciativa Ambiental levanta una propuesta política para la construcción de de sociedades sustentables3, de nuevos pilares para nuevas civilizaciones, que den cuenta de la encrucijada que se plantea a la humanidad, encrucijada entre vivir (convivir y sobrevivir) o perecer. Con ello pretende valores distintos y nuevos de los procesos económicos, formar un gusto por la vida bajo principios de sustentabilidad, y construir relaciones entre nosotros superando el patriarcalismo y el colonialismo, pilares de la civilización actual. El ambientalismo se propone nuevas prácticas sociales, nuevas políticas, nuevos elementos estéticos, nuevos retos analíticos, nuevas relaciones sociales, nuevas sociedades, cambios civilizatorios, que sin desdeño por las enseñanzas de nuestros antepasados, permitan a la humanidad un futuro con justicia y libertad. Tales trasformaciones se fundamentan en la construcción de comunidades sustentables, en el fortalecimiento de los movimientos sociales y en la cimentación de fuerzas políticas de contenido ambientalista.
9.Sin duda con esta propuesta estamos invitándonos a asumir un compromiso político, que estaría más allá de los alcances de la izquierda tradicional para proponer y conducir la sociedad hacia trasformaciones que permitan otras relaciones sociales y con la naturaleza, que superen la mirada desarrollista del socialismo real y las alternativas eco-capitalistas de los movimientos verdes europeos. Es allí donde es necesario seguir afianzando una fuerza social, más allá de la que constituye el ambientalismo.
10.Sabemos que es difícil que la sociedad se represente la agenda ambiental como propuesta política, esto es tan difícil como trasformar en un proceso evolutivo una característica de un ecosistema. El obstáculo es mayor cuando constatamos que lo ambiental ha sido reducido a aspectos técnicos o de forma, convirtiéndose en algo banal, o simplemente en un discurso remedial antes o después del tubo. La esencia política de lo ambiental ha estado supeditada al utilitarismo, cuando no es que se menosprecia o se vulgariza. Nosotros queremos revelar esa esencia radical del ambientalismo yendo bajo superficie, provocando que emerja su potencial transformador. Para ello aún tenemos que ir más a fondo, llevar nuestras fuerzas bajo tierra para sembrar esta semilla, para engendrar este proceso. No hemos empezado la tarea hoy, otros y otras lo han hecho desde antes, sin embargo el tiempo apremia, las crisis son inminentes, y nos vemos conminados a actuar con todas nuestras energías ya.
2. Situación del Ambientalismo Colombiano.
11.El ambientalismo Colombiano tiene una tradición que se remonta a varias décadas. Aunque no es el propósito de este documento, puede afirmarse que el ambientalismo y el ecologismo colombianos tienen varias fuentes de inspiración: esteticistas, conservacionistas, academicistas, y otras que se inscriben en el ecologismo de los pobres y las luchas por la Justicia Ambiental y por la sustentabilidad. Algunas tendencias incluso tiene raíces en las luchas obreras por la salud en el trabajo.
12.Por ejemplo, Carrizosa menciona tres raíces de lo que “pudiera llamarse hoy el movimiento ambiental colombiano”: las consideraciones estéticas y literarias sobre la naturaleza, las defensas nacionalistas de los recursos naturales y las miradas prospectivas al futuro del país5. Por su parte, Germán Márquez, reivindicando un ambientalismo (sic) de origen académico, propone reconocer su origen en las primeras cátedras de ecología del profesor César Pérez, en 1948; e incluso propone buscar sus raíces en la Expedición Botánica y los “trabajos de los naturalistas y geógrafos” que en los siglos pasados estudiaron el país, entre ellos el Padre Enrique Pérez Arbelaez.
13.Para nosotros las raíces del ambientalismo como expresión de una postura política no están desligadas de las luchas de naturalistas y conservacionistas pero, fundamentalmente, se hallan raíces del ambientalismo político en las luchas de los movimientos sociales, entre ellas: la defensa de la salud de los trabajadores, las luchas campesinas, indígenas y de los grupos afrodescendientes por la defensa de sus territorios y la construcción de la sustentabilidad local, las luchas de los habitantes de las zonas urbanas que sufren injusticias ambientales por la contaminación de las industrias, por la disposición inadecuada de las aguas servidas y por las basuras o por el hacinamiento y la destrucción del paisaje, etc. Es en este contexto donde está enraizada Iniciativa Ambiental.
14.Hoy, gracias a muchos diferentes esfuerzos efectuados en distintos momentos, emerge esta fuerza, IA, que se organiza a distintos niveles nacionalmente y que tiene el reto de jalonar con coherencia y permanencia la construcción de un movimiento político ambientalista amplio.
15.En toda la geografía Colombiana existe un gran potencial organizativo y de acción de organizaciones ambientalistas, y se hace necesario y posible alentar alternativas políticas nacionales y regionales que se sumen en la construcción de nuevas articulaciones y convergencias, incluso en el PDA. El movimiento ambientalista está latente y posee una gran riqueza de enunciados teóricos, filosóficos y un cúmulo de experiencias prácticas de construcción de sustentabilidad, justicia social y democracia.
16.Distintos sectores de la sociedad efectúan luchas en defensa de sus territorios y de objetivos ambientalistas así no se reconozcan como tal: luchas contra megaproyectos turísticos y de la industria inmobiliaria en las costas colombianas; luchas contra la privatización de los parques; luchas contra las fumigaciones de los cultivos de uso ilícito; luchas contra los trasvases de ríos y contra las grandes hidroeléctricas; luchas contra la destrucción de los páramos por la industria minera y la agroindustria de la papa, entre otras amenazas; luchas contra los monocultivos de pino y eucalipto; luchas contra los trasvases de ríos a favor de la agroindustria y las trasnacionales de la energía; luchas contra el uso intensivo de agroquímicos en los cultivos de arroz, de café, de banano, de algodón y contra la introducción inescrupulosa de organismos genéticamente modificados -OGM-. Luchas contra la localización inapropiada e injusta de los desechos urbanos y contra la contaminación de las cuencas hídricas que provocan las industrias son ejemplos de un movimiento ambientalista vivo. Así mismo son expresiones de este ambientalismo experiencias de sustentabilidad que se llevan a cabo por comunidades rurales, urbanas y agrarias en todo el país: experiencias de producción agroecológica rurales y urbanas; creación de reservas de biodiversidad comunitarias; reforestación de cunecas; recuperación de medicinas alternativas; defensa de las semillas y construcción de reservas de germoplasma in situ; fomento de mercados ecológicos y formas de comercio fuera del mercado capitalista que se diseminan por ciudades y poblados y que se proyectan dejando bajo el control autónomo de la sociedad -y no de las corporaciones trasnacionales- las relaciones comerciales, y le otorgan importancia al mercado local, regional y nacional y propenden por su autosuficiencia. Allí se auspician mercados de segundas, de reciclados y de rehusados. Además hay una gran variedad de experiencias pedagógicas, muchas de ellas dirigidas a la gestión ambiental, aunque pocas dirigidas a la acción política.
17.Es por todo este potencial que la construcción del programa lo estamos acompañando de una estrategia pedagógica para la acción política que puede alentarse con los debates al interior de las corrientes y partidos políticos de izquierda, como puede ser actualmente el caso del PDA.
3. El PDA: ¿opción de ambientalismo?
18.Con la presencia de IA en la coyuntura electoral de mayo de 2006 se puso de manifiesto que hay un ambientalismo que vindica propósitos políticos con sentido de justicia y para la sustentabilidad y considera posible ampliar las opciones políticas de los electores. Dimos ese paso para cimentar la legitimidad de IA como expresión política, allanando un camino para que ideas y experiencias del ambientalismo se expresen con autenticidad y autonomía en los escenarios políticos y en los gobiernos democráticos.
19.Con Iniciativa Ambiental se ha perseguido forjar y fortalecer una agenda ambientalista que coadyuve a enfrentar la perspectiva neoliberal y autoritaria del régimen y del gobierno estatuido. La articulación política de ambientalistas no busca la simplificación sino más bien tramas, redes complejas de voluntades dispuestas a retos de superación radical de mitos, tabúes y fetiches como el dinero, el desarrollo, el individualismo, la competencia, etc. que están encarnadas en las civilización global: la de la acumulación y el desdeño por las generaciones venideras y por las relaciones entre el territorio, el cuerpo y el pensamiento. Estamos seguros de que es posible construir articulaciones ideológicas y no solamente estructurales (del lugar que se ocupa en la sociedad), con lo cual queremos asegurar que los nexos políticos no queden en el vaivén que sin apego ideológico sustancial lleva desde el dogmatismo al eclecticismo sólo para nutrir estructuras burocráticas o adherir a figuras de marketing.
20.Como Iniciativa Ambiental estamos comprometidos con los procesos de articulación de fuerzas de izquierda y democráticas, considerando al PDA como un referente crucial en la actualidad. Reconocemos en esa una experiencia joven y un camino para edificar una nueva cultura política; hemos visto difícil nuestra participación enfrentados a estrechez de reglas, prácticas vanguardistas y estructuras organizativas insuficientemente democráticas y necesitadas de más transparencia.
21.Nuestra convicción está fincada en ser parte del ambientalismo popular que, aunque no haya tenido grandes conquistas en el ámbito político global, hace aportes sustanciales desde las teorías sociales, desde la economía ecológica, la ecología política, la ética de la corporalidad y desde la teoría de la sustentabilidad. Ello nos conduce a no subsumir la iniciativa política a la de las izquierdas que conocemos y si más bien contribuir a generar nuevos actores políticos con vocación de cambios radicales. Admitimos críticamente que una convergencia importante toma cuerpo en el PDA, y que es posible intentar que allí se expresen de manera abierta y pública las tendencias, intereses, concepciones teóricas, métodos y estilos políticos de sectores de la izquierda, demócratas y ambientalistas: ahí podrán confrontarse posiciones opuestas al capital con las que no los son; posiciones a favor de una ética responsable de gobierno con las que usufructúan cargos de gobierno favoreciendo corruptelas y construyendo clientelas; confrontar posiciones a favor de la reforma agraria, o a favor de la negociación política del conflicto, o en favor del desmonte real del paramilitarismo con aquellas que son tímidas o contrarias al respecto. Somos conscientes que el proceso del PDA representa una gran posibilidad de avanzar en la materialización de la justicia ambiental, de la democracia popular y de la protección de los intereses de las generaciones futuras. Para que se afiance este proceso de convergencia creemos que se requiere abrir las estructuras para la participación de sectores que no son militantes de los partidos que suscriben el acuerdo original de unidad del PDA y a los sectores sociales que tenemos vocación política y buscan nuevas formas de pertenencia. Está claro que no reducimos la política a los asuntos electorales, que más bien son nuevos para nosotros; más aún, afirmamos que nuestra confianza en estos procedimientos es limitada y sólo se fortalecerá profundizando el contenido ambientalista de los programas políticos y fortaleciendo la flexibilidad y la autonomía política y organizativa.
22.Pero nuestro rol no es pasivo, Iniciativa Ambiental puede y de hecho contribuye a hacer estos procesos de convergencia suficientemente atractivos a ambientalistas y grupos sociales que enarbolan la causa ambiental. Esto en la medida que hemos encontrado que hay sectores y corrientes de izquierda y democráticos que confluyen en el PDA que han venido forjándose en una actitud más tolerante y visionaria. Podría decirse que el proceso de convergencia en sí mismo engendra una izquierda cada vez más libertaria y, aunque la Unidad es una aspiración no consumada, se dan pasos que muestran madurez y disposición de voluntades para alcanzarla.
23.Aunque hay en general un caldo nutricio para que ideas ecosocialistas y ambientalistas impregnen el qué hacer de este partido, no obsta reconocer que aún los oídos de algunos de sus dirigentes no están aptos para escuchar con seriedad sobre los temas y problemáticas ambientales, y en algunos casos se limitan a hacerlo de manera utilitarista. No obstante, hay en el PDA gentes sensibles y muchos dirigentes están aprendiendo rápidamente el contenido político del ambientalismo; más aún muchas de las luchas que se libran por sus bases son de contenido ambientalista.
24.Es allí donde para profundizar los aspectos positivos de este proceso estamos retomando la reflexión sobre los asuntos programáticos; tal es el propósito de este documento. La mejor oportunidad la ha brindado la presidencia del PDA en cabeza de Carlos Gaviria quien ha manifestado su sensibilidad y confianza. Hay que procurar que los asuntos ambientales sean un eje vertebral del programa de gobierno, seguros de que si llega a suceder que sea él el candidato del PDA a las próximas elecciones presidenciales de 2010, habremos avanzado cualitativamente. Como quiera que sea, el programa, más que un listado de aspiraciones, debe constituir el fundamento de un nuevo pacto social de los colombianos, para lo cual ha de ser ampliamente debatido, afianzándose en la sociedad mediante una pedagogía profunda.
25.Desde la perspectiva de los intereses del ambientalismo seguirá siendo un reto que el programa del PDI y desde luego sus acciones legislativas y de gobierno, tengan mayor comprensión y compromiso con los asuntos ambientales. No podrán estar vetados temas como la distribución ecológica y allí las reformas agraria y acuaria y la liberación de la tierra; tampoco el tema del narcotráfico y la legalización del cultivo de la hoja de coca y el desarrollo de sus usos. Por lo que significa lo ambiental para una política de izquierda, y más allá, por la grave situación que atraviesa el país en términos de políticas y de gestión ambientales, además de un programa estratégico, los partidos políticos, las fuerzas políticas ambientalistas y las personalidades que hoy constituyen el PDA hemos de construir mancomunadamente una agenda ambiental que se puede inspirarse en aspectos como los que de manera general se enuncian acá:
- Abogar por la apropiada y justa distribución ecológica y económica.
- Promover la construcción de estrategias y propuestas de vida acordes a la diversidad cultural, étnica y biológica que instauren la justicia ambiental (social y ecológica). Con ello se estará confrontando el modelo de desarrollo depredador y dependiente que se ha instalado en Colombia.
- Impulsar la autonomía y soberanía alimentaria fortaleciendo la producción local campesina.
- Fomentar los mercados locales y regionales de alimentos y artesanías por fuera del mercado capitalista.
- Defender y consolidar un sistema nacional de áreas protegidas con la gente, oponiéndose a su privatización y concesión.
- Instaurar una estrategia de defensa y soberanía sobre las aguas marítimas y sus ecosistemas.
- Asegurar el manejo público del patrimonio ambiental y promover territorios de paz donde se asegure la reterritorialización de los desplazados y la restauración ecológica de las áreas afectadas por la guerra.
- Abogar por la profunda reestructuración, democratización y fortalecimiento del SINA y de su capacidad de control, monitoreo e investigación.
- Abogar por auditorias de la deuda pública, por la negación a las deudas odiosas e ilegitimas y por la moratoria del servicio de la deuda.
- Establecer estrategias para el reclamo de la deuda ecológica.
- Establecer un sistema nacional de cuentas físicas, donde se sepa, por ejemplo, cuánta agua se utiliza para obtener el producto minero, o el producto agrícola y así sucesivamente.
- Desmitificar el contenido e impacto de las inversiones extranjeras y denunciar las remesas de la renta de capital al exterior como constituyente del intercambio económico desigual y procurar una balanza sustentable y ecuánime en el intercambio ecológico.
- Impulsar un proceso nacional de alfabetización ambiental y el fortalecimiento profundo, estructural y financiero, de programas de investigación sobre biodiversidad, tecnologías apropiadas y su aprovechamiento sustentable, en las universidades e instituciones públicas.
- Trasformar la matriz energética, reduciendo sustancialmente el uso de hidrocarburos, privilegiando la energía del sol y la hidroeléctrica a escalas apropiadas.
- Se asumirán medidas para reducir el riesgo climático, y reducir las vulnerabilidades de los sectores más expuestos a riesgos ambientales.
- Trabajaremos por una diplomacia y una representación soberana de Colombia en los escenarios internacionales multilaterales.
- Trabajaremos por nuevas formas de articulación de la ciudad y la región buscando hábitats que relaciones con relaciones agro-urbano-rural sustentables.
4. Elementos políticos y programáticos de Iniciativa Ambiental
4.1. Sociedades Sustentables y Movimiento Ambientalista
26.La política del ambientalismo busca la construcción de sociedades sustentables: a ello llamamos trasformaciones civilizatorias, construcción de nueva civilización. Esta búsqueda implica dar valor distinto y nuevo a los procesos económicos enfrentando la explotación y la dominación del trabajo por el capital; defender los ecosistemas y sus funciones para garantizar su disfrute por las generaciones venideras; reconocer la dignidad de la naturaleza; propiciar el desarrollo y afianzamiento de estéticas colectivas; edificar relaciones humanas que admiten diversas preferencias sexuales; y combatir el patriarcalismo.
27.La propuesta civilizatoria (de nueva civilización) del ambientalismo popular busca romper con la política, como se ha hecho hasta hoy, al proponerse la reestructuración de las relaciones entre Sociedades y Ecosistemas, sabiendo que el ser humano también es naturaleza y que su devenir está ligado al devenir del territorio y al devenir de la vida en el planeta. Esta salida civilizatoria reconoce que los seres humanos, como constructores de territorios, estamos ligados con el devenir del entorno, con el devenir del suelo y del río y del aire y de nuestros ancestros que no tendrán devenir sin territorio, porque el devenir también está en las raíces. El devenir humano es devenir idea y sueño, devenir música; es devenir en múltiples dimensiones y será devenir de la liberación de todos nuestros sentidos y potencias. A ello apunta el programa; y aunque la expresión “Programa”, pueda parecernos propia de algún discurso convencional, acá está rompiendo esa atadura.
28.El reto pues es construir humanidad, hacer rupturas con la civilización de la acumulación, del lucro, del patriarcalismo, de la propiedad privada a partir de entender que nos autoproducimos como seres individuales y gregarios; que nos autoconstruimos en procesos complejos formados de diversidades africanas, indígenas, asiáticas, euro-americanas, locales-globales; que buscamos construir territorios existenciales para sujetos capaces de crear nuevos sentidos y valores y rescatar aquellos que han mostrado hacer la vida sustentable. El programa es una apuesta para devenir mundialmente sociedades sustentables, para afianzar nuevas subjetividades, para construir territorializaciones rurales-urbano-agrarias sustentables.
29.Construir devenir es también hacernos fuerza social dispuesta a liberar sus potencias, a desatar procesos de mudanzas sociales e individuales, a producir articulaciones organizativas que actúen como “atractores9” para sociedades y comunidades sustentables.
30.Devenir ambientalistas es constituirse con otros en fuerza de transformación a partir de una promesa, de un programa, de una Utopía que surge en el territorio de la existencia, que está en identidad con la Tierra, con el espacio en el que vivimos, con el país, con la calle recorrida, con la trayectoria de vida, con la historia que nos heredaron y que ha estado silente. Ahora bien, quienes nos aglutinamos en Iniciativa Ambiental no desconocemos la heterogeneidad ontológica, no nos apartamos de la existencia de nuevos materiales, de nuevas experiencias sensuales, ni nos sustraemos de las nuevas representaciones electrónicas que estrechan las distancias. Reconocemos, en este ámbito, que enfrentamos un embrutecimiento que no es mediático sino de las formas de organización de la sociedad, de la distribución de bienes (incluida la información) y la organización de la producción.
31.Nos proponemos prácticas sociales justas y nuevas políticas para la distribución y el reconocimiento que permitan enfrentar las causas de las pobrezas y desplegar las capacidades creativas del trabajo humano; que permitan el despliegue de nuevos elementos y expresiones estéticas; que abran paso a nuevos retos analíticos, del conocimiento y de la sabiduría de nuestros pueblos. Son estos algunos fundamentos de las sociedades sustentables.
4.2. Programa y Promesa.
32.Este documento expresa nuestra promesa: un programa para sociedades sustentables. Tal como se afirmó en el municipio de Guaduas10, en julio de 1998, reconocemos la existencia de muchas agendas, agendas de todas las guerras irresueltas, agendas de todos los intereses, incluso de intereses contrapuestos, agendas de distintas vertientes políticas. La agenda, el programa, que como ambientalistas nos planteamos es para el presente y para el futuro, no desconoce nuestro pasado, procura entender y dar cuenta de nuestra realidad local-nacional-global rural-urbana-agraria y busca comprender la virtualidad de espacios de la vida actual, y se compromete con la construcción de la paz como un fin: una paz entre los humanos y con la Tierra.
33.El programa lo entendemos como una dinámica y no como verdades sempiternas, inmóviles, que se sitúan doctrinariamente sobre nuestras cabezas. Un programa no es un listado estático de reivindicaciones. Un programa es una propuesta para ver el mundo y guiar las nuestras acciones políticas y permite que enfrentemos obstáculos que habitan en nuestras cabezas impidiéndonos hacer nuestra propia historia y construir nuestra identidad. Tal programa lo entendemos los ambientalistas como una promesa que nos hacemos para llegar a ser lo que queremos ser, para llegar a ser el territorio que queremos, para hacer el mundo que soñamos, para trasformarnos nosotros en los seres humanos que queremos ser, para construir sociedades sustentables. No por ello es antropocéntrico sino más bien humanístico.
34.Los seres humanos no somos parte del ecosistema, las relaciones humanas no tienen la regularidad predictiva y proyectiva de los sistemas. Asuntos como la estética, el cuidado corporal y espiritual, la ética, la justicia ambiental el ocio y otros aspectos de la vida social humana no son cabalmente abarcados e interpretados por la teoría de los sistemas. No obstante no podemos desconocer que el entorno natural y creado constituye al ser humano, lo condiciona y determina. Desde esta posición damos sentido a las acciones para conservar los ecosistemas y las redes de la vida. Es ahí donde l@s ambientalistas estamos decidid@s a cuidar más páramos y proteger más bosques. L@s ambientalistas buscamos que no desaparezcan los amig@s, ni los osos de anteojos, que los pájaros no sean enjaulados, ni los líderes sociales presos, que no haya más desplazados, ni más fauna despojada de su hábitat, que se acabe el contrabando de animales y no haya más compatriotas en el exilio, que los ríos no sean convertidos en cloacas, ni las gentes estén viviendo sin agua potable.
35.Uno de los reconocimientos fundamentales que lleva a plantearnos la potencialidad política del programa ambientalista es que la humanidad hoy se reconoce como fruto de la evolución biológica, como resultado de procesos simbióticos con los otros seres vivos, como parte de la trama de la vida. Sin embargo, esta conciencia de la trama de la vida es, al menos así lo creemos, un privilegio de los humanos. Sólo los humanos nos decimos a nosotros humanos, ni los simios se dicen simios ni nos dicen a nosotros humanos. Por eso nuestra apuesta política es una apuesta humanística: no nos sentimos el centro de la vida pero defendemos la vida desde una perspectiva humana. Nos plantearnos la obligación de mantener el equilibrio de la vida, de ser solidarios entre los seres humanos y con todos los seres vivos y procurar condiciones humanas para mantener la vida.
36.Reconocemos que la crisis ambiental no es ecológica11 sino crisis de las relaciones sociales, de la racionalidad económica y de la civilización. Ante los modelos de desarrollo que se nos proponen como alternativa de sostenibilidad debemos levantar nuestros propios proyectos de vida y de sociedades sustentables. La crisis ambiental no es por escasez12 sino por principios sociales, económicos y éticos. Por ello hay que ir más allá de una ecología humana hacia un ambientalismo político. Entonces luchamos también por la liberación y edificación de los sentimientos de fraternidad, respeto mutuo y por la libre confrontación de las ideas.
37.El capitalismo y la racionalidad económica capitalista tienden a homogeneizar el planeta bajo las “leyes del mercado”. En oposición reconocemos que la diversidad es parte constitutiva de la sustentabilidad. Pero no la diversidad como aceptación sumisa de la existencia del esclavo y su amo sino como posibilidad de libertad.
38.Está claro que el ambientalismo no es aquel que se ocupa exclusivamente de los espacios verdes. No es aquel cuya preocupación se limita al lugar sin abogar por una morada para la humanidad. Porque no somos conservacionistas ni ecologistas, no nos inclinamos a interpretar los fenómenos sociales desde la perspectiva de la ecología. La ecología no da cuenta de los encadenamientos económicos y éticos de los que si se ocupa el ambientalismo. El ambientalismo quiere construir una morada, sociedades sustentables, y no simplemente un lugar para la producción y el mercado.
39.Así que el programa político para un ambientalismo con iniciativa consiste en disponer nuestra libertad para hacer coherentes los intereses de comunidades sustentables con la construcción de subjetividades y “sujetividades” novedosas y mantener las condiciones para la vida en el planeta. Programa y libertad se entrelazan en la construcción de las fuerzas transformadoras de los movimientos sociales con contenido ambientalista que, elevándose encima del paradigma desarrollista y del imperio del capital, apuntalen la construcción de sociedades sustentables conectadas y solidarias.
40.Cuando se hace una promesa se asume un compromiso ético. No son pues simples palabras que se dicen de manera más o menos razonable, sino un compromiso para la acción. El programa tiene sentido si fructifica en acciones. Son las acciones del movimiento real las que le dan vigencia a nuestra promesa. En Colombia la desconfianza política se ha nutrido de promesas muchas veces equivocadas y muchas veces hechas sin tener voluntad de cumplirlas. Iniciativa Ambiental está comprometida para que sus promesas sean una guía de acción que se asume con responsabilidad ética.
41.La tarea de proteger el mundo natural que está en el horizonte de este programa no se opone a la defensa de la humanidad. Si se lucha desde la izquierda por que se reconozcan los límites sociales que la economía capitalista provoca, el ambientalismo, desde una ética humanista que procura un mundo al alcance de las manos, lucha además por el reconocimiento de los límites ecológicos del desarrollo y del crecimiento económico.
42.El programa es pues un compromiso, es la expresión de nuestra voluntad política, y recoge un conjunto de reivindicaciones que unifican las aspiraciones de las fuerzas y corrientes del movimiento social y político ambientalista, para un período del proceso de transformación consiente de la sociedad; pero una definición de estas puede igual permanecer en el papel sin que pase nada. Por ello la postura ética es clave en asegurar el compromiso y la congruencia práctica que podamos tener con el contenido del programa.
43.De ahí que, para nosotros la táctica y la estrategia de nuestro programa no son asuntos del tiempo sino que corresponden con las dimensiones de la construcción de la política y de la sociedad que queremos. Por ello nuestros principios son para la táctica y para la estrategia.
4.3. El neoliberalismo, la desconfianza y la guerra.
44.Sin duda, hoy, nuestra Libertad, así como las posibilidades para la vida, se estrellan con los postulados neoliberales que hacen de lo público exclusivamente un escenario de mercado y dan primacía a los intereses privados por encima del bienestar de la sociedad y en contra de toda supervivencia. El capitalismo hace patente el dilema de la vida en la contemporaneidad: o construimos sociedades sustentables o desaparece la vida humana.
45.El programa ambientalista, comprometido con las causas populares, debe enfrentar lo que metafóricamente podríamos llamar “el enemigo que ocupa nuestras cabezas”. Dicho sea de paso, este enemigo anima actitudes que creen que la guerra y no la paz es el fin; y a la paz la creen el medio para seguir haciendo la guerra y con ello de contera sirven verdaderos fines tales como mantener elites económicas y políticas en la cúspide de los beneficios de la economía. Ese fantasma instalado en la cotidianidad de much@s nosotr@s es, querámoslo o no, aliento para propuestas militaristas, guerreristas y engañosas. Sin embargo no sobra señalar que reconocemos el derecho y el deber de los pueblos a revelarse contra las ignominias y que no desconocemos la causalidad histórica de la lucha política armada que se libra en el país. El debate, en este sentido, debe hacerse reconociendo que no hay “actores armados” ajenos a intereses económicos y políticos, y que lo que está en juego es también propuestas o ausencia de propuestas de sociedad, de territorio, de país.
46.Estamos por un servicio social desmilitarizado y por un planeta sin armas nucleares y con pueblos desarmados. Nuestro compromiso es con la construcción de la paz, nos oponemos al uso de la naturaleza (incluida la manipulación a los seres humanos, en todas sus acepciones) como elemento de guerra. Rechazamos también la guerra biológica y el empleo bélico de la energía nuclear. Ello no impide que asumamos una actitud de lucha y de acción. Privilegiamos las formas de lucha y desobediencia civil no violenta. Procuramos la acción directa y democrática para la transformación de nuestra sociedad.
47.Frente al intervencionismo político, económico y militar que atenta contra nuestra bioseguridad: procuramos autodeterminación, autonomía, autarquía y solidaridad de, y entre, los pueblos.
48.Los ambientalistas nos declaramos hacedores de paz, artífices de futuros, precursores de noches con estrellas, depositarios de la confianza de aquellos que no siendo aún parte del planeta lo habitan desde ya, metafísicamente: los hijos de los hijos de nuestros hijos.
49.Lo que desde Iniciativa Ambiental nos proponemos es instalar en el imaginario de l@s colombian@s una promesa de sociedades sustentables. Esto sin duda nos compromete en la lucha contra la pérdida de esperanza, nos compromete con la construcción de territorios donde podamos vivir mejor, nos compromete con una paz con justicia y libertad. El programa es un estímulo en la lucha por mantener viva la utopía: Utopía de la Vida.
50.La desconfianza es otro obstáculo a la solidaridad, ella ha imposibilitado un avance más consistente y más seguro del movimiento ambiental, de los movimientos sociales y de la izquierda democrática y socialista. La desconfianza es una secuela que se cuela por las rendijas de nuestras propuestas y de nuestras acciones. De ahí que Iniciativa Ambiental proponga la lucha por conquistar la credibilidad y la confianza entre nosotros mismos, construir criterios y principios solidarios. Sí, construir camaradería, para hacer la historia.
4.4. Naturaleza de las luchas ambientalistas.
51.Estamos en un “cambio de época y no en una época de cambios” decía recientemente el presidente Correa del Ecuador en su discurso de posesión. Las fuerzas ambientalistas reconociéndonos socialmente como una minoría, y apenas una parte de los que construyen alternativas en este planeta, nos disponemos a la construcción de un país sustentable y justo, y queremos ser portadores de la antorcha flamante de la paz con el mundo, esta es la esencia de este cambio de época. Sabemos que buena parte de los conflictos violentos tienen origen en el uso, apropiación, distribución o destrucción de nuestra herencia ambiental. Por ello también se sabe que las soluciones de fondo a la problemática social que enmarca el conflicto político y armado colombiano tienen que ser soluciones ambientales, que instauren nuevas formas de distribución ecológica y económica y nuevas estructuras del poder político.
52.Muchas causas del conflicto socio político colombiano son ambientales. Raíces de la guerra en la que nos hemos visto involucrados se hayan en la apropiación, expropiación y destrucción del patrimonio natural y de las fuentes de vida, que son características inherentes de los modelos de desarrollo que se ha impulsado y de los que se ha servido esencialmente una minoría. Iniquidades e inequidades las hay en la distribución de ecosistemas, del agua, del aire, de las autopistas informáticas, de los beneficios de la economía, de las posibilidades de acceso a los cargos públicos, de las oportunidades de la acción política, etc. El haber concentrado en pocas manos los medios de trabajo, las fuentes de vida, nuestros ricos ecosistemas, la renta de nuestro patrimonio natural y la ganancia de las empresas y negocios ha sido causa del empobrecimiento social y ambiental, que hoy padecemos. La pobreza es resultado del enriquecimiento de pocos y las políticas multinacionales han sido acicates. No somos pobres, estamos siendo empobrecidos.
53.Esta situación no es distinta a la que se vive en muchos otros lugares del planeta y que ha llevado a la crisis ambiental global que cada día es más cruenta. Estos hechos retan a los ambientalistas a plantearnos compromisos, acciones y mecanismos para construir en colectivos, en combos, en minga, programas, plataformas, planes, agendas, de contenido ambiental que afiancen políticamente fuerzas sociales renovadoras.
54.Ahora bien, la paz con justicia social que queremos para el mundo la hemos de construir también con propósitos ambientalistas todas las etnias y pueblos, de todas las regiones y lugares, de todas las edades y preferencias sexuales. La sustentabilidad será posible en la medida que la comida que nos comamos sea producida sin agroquímicos y sin hormonas artificiales; cuando podamos tener agua para todos y para todos los usos; cuando tengamos trabajo; cuando tengamos tiempo para contar historias, tiempo para el arte y para la rumba. Queremos un planeta donde más mujeres estén en el gobierno y ningún niño y ninguna niña tengan que ganarse su propio sustento en trabajos degradantes.
55.La búsqueda de la sustentabilidad y la justicia ambiental no es opuesta al bienestar de la población sino al modelo de acumulación que la racionalidad económica imperante impone; son quienes lo usufructúan los que realmente se oponen a la vida.
56.El contenido ambientalista de la política resulta de las luchas de los pueblos del Sur y no una expresión de intereses ajenos a los de los oprimidos. Muchas de las luchas sociales son ambientalistas así no se reconozcan como tal: la lucha contra las fumigaciones, la lucha por servicios públicos, la lucha por el agua, la lucha por mejores condiciones en los ambientes laborales, son luchas esencialmente ambientalistas.
57.Finalmente, nos basta lo natural y lo que satisfaga nuestras necesidades esenciales13, no más. No queremos seguir atrapados por el consumismo, ni por el productivismo, ni por la competencia. Queremos vivir sin opulencia ni extravagancias una vida que nos sea placentera. Habiendo puesto el temor que nos aísla bajo el dominio de la esperanza, los ambientalistas asumimos esta promesa, que es nuestro programa.
4.5. Tareas en la Construcción del Programa.
58.El movimiento ambientalista e IA luchan por ocupar muchos espacios sociales con una práctica de justicia, de equidad, con un comportamiento ético. Hacemos nuestra la responsabilidad de gestar y concreción el programa y para ello encontramos necesaria una estrategia pedagógica que permita su apropiación y reconocimiento en ámbitos internacionales, culturales, educativos, comunicacionales, espirituales e incluso una pedagogía que se aplique a la propia corporalidad, avanzando en la apropiación del paisaje desde nuevos horizontes vivenciales.
59.En particular tenemos el reto de fortalecer el programa ambientalista para la sociedad colombiana en varios niveles:
Construyendo relaciones de solidaridad política y paradigmática14 con las organizaciones populares, con las movilizaciones y las luchas de la población por la justicia, por el bienestar, y por la paz.
Llevando a cabo una dinámica de construcción conceptual y teórica, auspiciando el debate y superando el desprecio espontaneísta por la “lucha teórica” y por la reflexión política y filosófica. Sin buenas ideas no hay buenas acciones políticas; para actuar debemos tomarnos el tiempo necesario para pensar.
Empleando el programa para definir con claridad propuestas de gobierno local, nacional e internacional, en aras a la superación de modelos desarrollistas15 y en pos de comunidades y sociedades sustentables. Hablar con sentido y para el común. Allí preparamos los Mandatos Ambientales para Nuevos Gobiernos, cuyas bases se hallan en este documento.
Al no considerar que nuestro programa es la “posición correcta” o la “posición mayoritaria”, los ambientalistas tenemos el reto de invitar a construir la fuerza social que erija nuevas verdades, verdades de justicia, de distribución ecológica16 de los dones naturales y del medio ambiente construido, de libertad, de respecto por los derechos de los otros -lo que incluye a los demás seres vivos y espirituales-.
Además de los asuntos distributivos la justicia del reconocimiento constituye otro pilar de nuestros propósitos. De ahí que seamos tajantes en sumarnos a la lucha contra el patriarcalismo que han enarbolado las feministas y el LGBT y a las contra el racismo y por la justicia ambiental de las comunidades afrodescendientes en toda América.
El programa deberá entonces entenderse como una invitación a construir en el día a día comunidades sustentables, fundamentadas en:
una ética de la libertad y para la vida en el Mundo que reconoce la dignidad de todos los seres vivos y espirituales y aboga por la conservación de la trama de la vida;
en la economía ecológica;
en las soberanías ecológica, alimentaria y política.
60.Esa ética mundana permite que reconozcamos la dignidad de los seres vivos y de las funciones y sistemas que producen la vida. En su ámbito consideramos que el conocimiento de las estructuras de la vida, bajo el principio de precaución, debe emplearse exclusivamente para procurar el bienestar de la sociedad y para la perpetuación de la biosfera y rechazamos la manipulación genética para fines de control político o fines de lucro o para sostén de las estructuras económicas y sociales de apropiación y acumulación.
5. Algunos aportes desde la Economía ecológica.
5.1. Los fines
61.Construir unos nuevos fines de la economía pasa por la realización de esfuerzos teóricos que, enfrentando la contaminación ideológica del productivismo y el desarrollismo, permitan romper con categorías que se hayan ideológicamente asentadas en las concepciones y prácticas económicas dominantes que sirven capital y no a la vida, como los son por ejemplo los conceptos de pobreza, recursos renovables y no renovables, PIB -que como decía Eduardo Galeano, “lo de bruto le viene muy bien”-; etc. Esta economía con nuevos fines es la economía ecológica la que está orientada al bien-ser y al bien-estar brindando claridad al sentido de vivir y a las maneras de pensar e imaginar nuestro presente y nuestro futuro. Nuestro compromiso es construir no sólo otras formas de relación económica sino una teoría económica acorde a propósitos humanistas-ambientalistas y el camino está abriéndose en los ámbitos de la economía ecológica.
62.La economía ecológica se dispone para garantizar igualdad de oportunidades políticas para el acceso a los espacios de decisión, para aprovechar los dones naturales y para garantizar la reproducción sustentable de las “condiciones generales comunitarias de producción”17: la fuerza creativa del trabajo humano, los medios naturales y la infraestructura y el espacio.
63.La economía ecológica práctica (como ciencia y gestión de la sustentabilidad (Martínez-Alier: 2006)) se fundamenta en relaciones de producción-consumo que admiten límites termodinámicos al crecimiento y permite así mismo la realización de los propósitos de vida sustentable de las sociedades en el rango de resiliencia de los ecosistemas, donde se mantienen los flujos de energía y materia de la biosfera y sin impedir la reproducción natural de la naturaleza (autopoiesis). Con herramientas de la economía ecológica hemos de enfrentarnos a mecanismos de imposición de modelos económicos desarrollistas que degradan los ecosistemas y empobrecen las gentes, mecanismos que desangran las sociedades mediante el sofisma de la inversión y el endeudamiento para el crecimiento económico; mecanismos cuales son las Instituciones Financieras Internacionales (Banca -FMI, BID-, ECAS -agencias de crédito para las exportaciones- y aseguradoras) y los instrumentos internacionales de comercio (OMC, TLCs, TBI -Tratados bilaterales de inversiones-, etc.). Nuestra política deberá poner fin a la ingerencia de estos organismos y sus agencias (como ya lo han hecho algunos países latinoamericanos con CIADI, por ejemplo) en la definición de las políticas económicas nacionales e internacionales de la región.
64.En el tránsito entre la sociedad actual y la sociedad sustentable buscamos establecer una escuela gubernamental intersectorial, con amplia participación de las organizaciones sociales, para la negociación de los tratados y convenios internacionales que tengan relación directa e indirecta con el medio ambiente: OMC, CBD, CCC, P KYOTO, Ramsar, etc.
65.Hemos de oponemos a la dominación y explotación de la sociedad y de la naturaleza pues atentan contra la vida y la libertad, y hemos de reconocer que los efectos destructivos no se producen ni se distribuyen homogéneamente, ni son atribuibles en general a la especie humana, sino que existen distintos grados de responsabilidad frente a la crisis ambiental y la destrucción de las redes de la vida y las culturas y allí, la mayor responsabilidad es de quienes auspician, sostienen y se benefician principalmente de las mortíferas estructuras de la racionalidad económica capitalista; y hemos de reconocer que tales efectos no se aprecian exclusivamente en el orden físico-biótico (de los ecosistemas o de las funciones ecológicas) sino también en los órdenes social y simbólico y que no son efectos mecánicos sino que lo son probabilísticos y complejos y ocurren en cualquier tiempo y espacio.
66.Sin duda, la lucha por el reconocimiento de la deuda ecológica y del intercambio ecológico desigual, así como la inconmensurabilidad de los valores de uso y de los dones de la naturaleza son elementos clave de esta construcción.
67.Ha de ser un fin de la economía ecológica producir para satisfacer las necesidades esenciales (que no son las necesidades fetichizadas o creadas bajo el espejismo del tener y del “crecimiento de la economía”) sin detrimento de la conservación del entorno. Los cambios que proponemos en la racionalidad económica implican trasformar el para qué y el cómo de los procesos de producción-distribución. La economía ecológica, como queremos entenderla, tiene como fines la dignidad humana, la justicia del reconocimiento y distributiva y la sustentabilidad, y se distancia de la crematística (monetarización de la economía, mercantilización de la vida), o, dicho de otra manera, se opone a la incorporación de la naturaleza en la economía reduciéndola a dinero. Para ello procuramos que el ahorro económico (de medios, de energía y materiales) tenga por destino la producción real de satisfactores sustentables y no la especulación financiera.
5.2. Las cuentas.
68.Sabemos que la crematística reduce el sentido de las relaciones económicas a relaciones monetarias, escondiendo la esencia de la economía, que es precisamente las leyes -nomos- para el cuidado del oikos -la casa-. Sabemos que la crematística no brinda salidas esenciales y, además, sabemos que es imposible valorar monetariamente los procesos naturales aunque la economía se proponga la internalización de externalidades, o se intente darle valor a servicios y bienes ambientales (Costanza, et al. 1989, 199818). Parafraseando a Machado, es de necios confundir valor con precio.
69.La crematística imperante, que le sirve a la economía convencional, ha permitido hacer malas cuentas, tanto por el tipo de indicadores como por el desconocimiento de factores de los procesos de valorización y producción; por ejemplo, como lo señaló oportunamente Max Neef19, el PIB desconoce el trabajo femenino del hogar y el trabajo de niños y niñas. Los costos sociales y ambientales del modelo no han entrado en la contabilidad, y así sucesivamente. Ello prueba la fragilidad del paradigma y de la racionalidad económica prevalente. Sabiendo que las cifras están al servicio del príncipe y argumentan el paradigma dominante, y que muchos de sus indicadores falsean la realidad, hemos de darnos a la tarea de levantar nuestra propia lógica de argumentación.
70.Hay que introducir nuevos indicadores no monetarios que, como sostiene Martinez-Alier20, muestren el estado del medio ambiente, sus funciones, los flujos de energía y materiales, según se acerquen o no a la sustentabilidad y/o a la sociedad deseada, como por ejemplo, el propuesto por Max Neef en su Economía Descalza: Anarco-eco-zoo, o la huella ecológica, o la huella hídrica, la huella de carbono, o el HANPP (Human appropriation of net primary production), o AHPPN -según las siglas en castellano-, o el “espacio ecológico” propuesto en “Para una Europa Sostenible” por el Wuppertal Institute de Alemania.
71.Indicadores cualitativos-cuantitativos que muestren no solo las cantidades y los flujos sino las propiedades, como por ejemplo toxicidad de los residuos o de los insumos utilizados en la agricultura o las condiciones cualitativas de las aguas que se contaminan, o las fuentes desde la que se obtiene la energía, etc. Indicadores que visibilicen el trabajo de las mujeres, de las niñas y niños, e impulsen a evitarlos; indicadores que alienten economías basadas en el aprovechamiento de las capacidades colectivas de trabajo y en el despliegue de la capacidad humana de creación. Pero más allá de la conmensurabilidad que pueda lograrse con los indicadores, de los que hablamos en el fondo es de una nueva racionalidad que reconozca que la fuente de todo valor es la naturaleza (¡y los humanos también somos naturaleza!) y que para hacer la historia los seres humanos hemos acudido a la creación que es posible por el trabajo y que podemos arreglárnoslas con la prudencia -Phronesis en griego- en la toma de decisiones que sean justas, con sentido de otredad, y para la vida buena de todos los seres vivos.
72.Impulsaremos a nivel internacional programas de hermanamiento para la sustentabilidad entre organizaciones sociales, entre gobiernos locales, entre comunidades, y entre gobiernos nacionales y trabajaremos por el fortalecimiento del comercio entre los pueblos en los ámbitos local y regional fuera del mercado capitalista y por nuevos acuerdos comerciales entre los pueblos de América Latina (ALBA, TCP -Tratado de Comercio de los Pueblos-); enfrentando la anexión comercial que propone el TLC con EEUU, el tratado de UE con los países andinos y otros acuerdos colonialistas impuestos por los países del norte a nuestros pueblos. Nos opondremos a la privatización de los servicios públicos domiciliarios y del patrimonio ambiental.
73.Trabajaremos por el manejo público del patrimonio ambiental, por la democratización de su administración y su gestión y por la elaboración y ejecución de presupuestos participativos y mecanismos trasparentes de contratación. El gobierno deberá rendir cuentas y garantizar el derecho de los ciudadanos a informarse sobre las ejecuciones de los presupuestos. Buscamos fortalecer los mecanismos de autocontrol ambiental antes que los mecanismos punitivos.
74.Para disminuir la presión ambiental sobre los ecosistemas no sólo se pueden trasformar las escalas de consumo sino además las técnicas empleadas y los modelos de consumo. Consumir de manera adecuada, priorizando resolver las demandas de quienes se encuentran más empobrecidos y en niveles de infraconsumo y consumir en consonancia con las necesidades presentes y futuras de la sociedad y para satisfacción de las necesidades esenciales y no de los deseos ilimitados, es una condición para posibilitar la permanencia de las sociedades humanas. En consonancia impulsamos niveles de consumo que permitan para las actuales y futuras generaciones un acceso equitativo a los dones naturales (ecosfera) y antrópicos (tecnosfera), y una vida digna, reduciendo y limitando la generación de entropía.
75.Estos problemas distributivos que hacen referencia a la distribución de la renta, del poder y de los ecosistemas es crucial enfrentarlos. No se trata simplemente de su distribución equitativa sino proporcional a las necesidades, a las demandas de la sociedad, a las iniquidades históricas. Por ello abogamos no sólo por la reforma agraria, sino por reformas acuaria, urbana, financiera y del sistema de justicia en pos de la protección y aprovechamiento de los bienes comunes y del patrimonio natural para mejorar las condiciones de existencia del conjunto de la sociedad.
76.A los objetivos del reconocimiento y de la distribución económica añadimos los de distribución ecológica. Estas formas de distribución asumidas como lo hacemos, integralmente, están encaminadas a garantizar la reproducción socioeconómica, simbólica y biológica de la sociedad y también a garantizar a todos los seres vivos condiciones para su autopoiesis.
77.Ahora bien, es reconocido que los riesgos ambientales están inadecuadamente distribuidos en la sociedad y que la sociedad pareciera el Ouroboro -la serpiente que se come la cola-, cuando debe producir tecnologías y nuevos riesgos para enfrentar los riesgos que producen las tecnologías, todo bajo condiciones tales que mientras se concentran los beneficios se socializa la destrucción. Tal situación nos enfrenta a una nueva conciencia del riesgo que condiciona nuestra manera de ser: ya no sólo el ser determina la conciencia sino que la conciencia del riesgo determina las maneras del ser. Son los más empobrecidos y vulnerables los que reciben los impactos más crudos del deterioro ambiental y de las injusticias económicas. A eliminar estos riesgos y vulnerabilidades es que apuntan las propuestas y medidas de redistribución a que hacemos referencia.